Uno de nuestros libros que más nos han ayudado a aprender ha sido el libro Bizcochos de Webos fritos, y tenemos varios motivos de agradecimientos a su autora Susana, primero porque sus recetas son sencillas y cercanas, porque al final te das cuenta que no es necesario ser un cocinero profesional, ni tener todo el tiempo del mundo para cocinar, simplemente cariño y paciencia. Visualmente es espectacular y te "obliga" a hacer cada una de las recetas.
Su libro Bizcochos para nosotros no sólo es un manual de consulta habitual, ha sido una puerta abierta para animarnos a entrar en un mundo del que cada día tenemos más satisfacciones.
Visualmente en su libro la fotografía que más nos gustó y dijimos: "...este tenemos que hacerle..." ha sido la receta que hemos tratado de "desglutinar" en ésta ocasión, pero sin motivo aparente ha sido la que más hemos tardado en hacer ya que tenemos el libro desde las navidades del 2014 y hasta ahora no hemos probado a hacerla.
La verdad que "desglutinar" ésta receta, es más sencilla que cualquiera, ya que la harina de trigo, no tiene presencia con lo que su sustitución por cualquiera de la combinación de nuestras harinas/almidones habituales (arroz, almidón de yuca, mijo...) es muy sencilla.
El resultado ha sido muy satisfactorio, visualmente es espectacular, está lleno de aromas y sobre todo, va un paso más allá de la palabra esponjoso, se deshace en la boca.